El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

El estado estacionario de las células madre

Las células madre (también conocidas como células precursoras) son aquellas que tienen la capacidad de duplicarse a través de la mitosis y crear nuevas células, que por lo general formarán parte de algún tejido y se diferenciarán. Pero no siempre están dividiéndose y generando nuevas células. El estado estacionario de las células madre es el momento en el que están latentes, a la espera, con una actividad mínima.

Por ejemplo, nuestra sangre se genera a través de las células madre hematopoyéticas, que en el adulto se encuentran en la médula ósea (esa parte rojiza que hay dentro de los huesos grandes como el fémur). Allí las células precursoras dan lugar a los eritrocitos que transportan el oxígeno por la sangre, los glóbulos blancos del sistema inmunitario y las plaquetas encargadas de bloquear las hemorragias.

Pero no todas las células madre hematopoéticas se encargan de crear sangre de forma continuada. Según un estudio de Katrin Busch et al., sólo el 30% de la población celular está activa y participa de la generación de la sangre. El 70% está inactivo al principio, y se va activando cuando el cuerpo humano lo necesita, para reemplazar aquellas que están activas. 

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