El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

Animales biológicamente inmortales

La lucha por prolongar la vida, es una de las fuerzas que mueve a los animales, a pesar de que internamente su cuerpo parece estar programado para durar unos años, envejecer y morir. ¿Tiene sentido la muerte? ¿Existen animales biologicamente inmortales? ¿Puede la ciencia extraer algún beneficio del estudio de estos seres vivos que tienen la capacidad de no envejecer?

Empecemos por explicar el concepto de inmortalidad biológica. Las células, unidad fundamental de la vida, tienen la capacidad de mantener una estructura de forma continuada, consumiendo energía a través de la fotosíntesis, quimiosíntesis o de la absorción de nutrientes. Y como estructura organizada puede ser dañada y por lo tanto "morir" si una fuerza física o química la rompe. Pero a parte de estas agresiones externas, hay células que podría vivir eternamente porque no están sujetas a la vejez. Un ejemplo claro son las bacterias que pueden dividirse y crear copias de si mismas tantas veces como quieran.


Pero además de los organismos unicelulares, como las bacterias, arqueo-bacterias y algunos hongos, también existen algunos organismos pluricelulares que son potencialmente inmortales.

Aquí cabe marcar una diferencia entre las plantas y los animales que es bastante importante. En el caso de las plantas su forma de desarrollo está basado en un crecimiento continuado, hasta que por algún factor se produce la muerte. Hay plantas que tienen estrategias basadas en conseguir semillas en un sólo año de vida y morir, pudiendo así colonizar climas extremos, mientras que especies como los árboles pueden crecer durante siglos, manteniendo una parte de los tejido jóvenes y "abandonando" de forma progresiva los tejidos viejos.

En cambio los animales en su evolución han desarrollado una estrategia diferente en la que el crecimiento es más rápido, pero llegado a un punto se paraliza el crecimiento parar estabilizarse durante un tiempo, al final se inicia la vejez. De esta forma mientras que las plantas mueren por un exceso de crecimiento, en los animales se frena el crecimiento y se programa el final de la vida de los organismos. Pero hay algunos animales que son diferentes y no envejecen como las personas.

Las medusas inmortales y el gen FoxO

Medusa Turritopsis nutricula, es un hidrozoo de forma acampanada y medio centímetro de longitud que no muere después de llegar a su estado adulto. Su particular fuente de juventud es la capacidad que tiene para metamorfosearse y volver a pasar de su forma adulta, al estado juvenil de pólipo. Una vez que vuelve al estado infantil repite su ciclo vital, como si fuera una especie de reencarnación, y alcanza su segunda madurez. Lo puede repetir varias veces, pudiendo tener decenas, centenares y miles de ciclos vitales. En potencia el número de veces que puede repetirlo es infinito, aunque en la práctica puede ser devorado.

Los investigadores ya han empezado a investigar que procesos moleculares son los que permiten a la medusa volver a un estado juvenil de forma repetitiva (otras medusas no lo hacen y mueren). Han descubierto que el gen Fox0 está implicado en el proceso de regulación de sus inmortalidad.

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