El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

Uso de células madre en la isquemia crítica de las extremidades

También en Murcia, en el Servicio de Cirugía Vascular de la Arrixacade se están desarrollando aplicaciones de células madre para mejorar el funcionamiento del sistema circulatorio con éxito, con colaboración del Hospital Clínico de Salamanca y la Clínica Universitaria de Navarra.

En concreto las células madre hematopoyeticas adultas se utilizan para regenerar la red de vasos sanguíneos en personas con isquemias críticas que tienen riesgo de amputación. Es un tratamiento autólogo, que tiene la ventaja de no tener rechazo inmunitario, y por lo general se realiza con los implantes de células madre obtenidas de la médula ósea del mismo paciente, aunque se podría evitar la extracción si se tuvieran reservar de estas células obtenidas a través del cordón umbilical.


Esta aplicación para mejora al circulación creando nuevos vasos sanguíneos que permitan llegar a la sangre a las zonas afectadas por la isquemia aún no es de uso generalizado. El tratamiento está en fase de ensayo clínico (fase I y II) y se aplica sólo a pacientes que ya han probado otros métodos sin éxito y que tienen en esta técnica experimental una alternativa para intentar salvar sus extremidades. Muchos de ellos son pacientes con diabetes, otra enfermedad en la que la medicina regenerativa tiene mucho que aportar.

La técnica consiste en inyectar en los músculos de las extremidades enfermas células madre progenitoras endoteliales que se han extraído de la médula ósea tras complejas técnicas de movilización y selección celular. Estas células son capaces de crear nuevos tejidos vasculares a través de la angiogénesis, y aún se espera mejorar el tratamiento de medicina regenerativa con la ayuda de al ingeniería genética que permite modificar el ADN de las células que van a ser implantadas para que hagan mejor su función.


2002. Se realiza el primer ensayo clínico en humanos con terapia celular en pacientes con isquemia crítica de las extremidades. Tateishi-Yuyama et al investigan la eficacia y seguridad de la implantación de células mononucleares de médula ósea en las extremidades afectas. Valoraron la seguridad y viabilidad del tratamiento, demostrando que la implantación de células de la médula ósea es un tratamiento seguro y eficaz para promover al angiogénesis (creación de vasos sanguíneos).

2004. Científicos describen otra modalidad de terapia celular movilizando células progenitoras de sangre periférica con G-CSF 600 µg/día en inyección subcutánea durante 5 días.

2012. Existen datos suficientes que avalan el uso de células madre endoteliales, o de tipo hematopoyético, para mejorar la circulación sanguínea en las extremidades afectadas por la isquemia. De los pacientes tratados un 60% evitan la amputación de la pierna, de forma que también se reduce la mortalidad.

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