El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

El Síndrome de Scheie y las células madre

El síndrome de Scheie es la forma más leve de mucopolisacaridosis tipo 1 (MPS1), una enfermedad rara de tipo metabólico que se debe a una falta de la enzima alfa-L-iduronidasa. Como consecuencia se acumula dermatán sulfato (DS) y heparán sulfato (HS) dentro de los lisososmas (un "órgano" dentro de las células). Esto provoca anomalías en el esqueleto y el aparato locomotor, pero en el caso del síndrome de Scheie (a diferencia del de Hurler que es mucho más grave) no supone la reducción la capacidad intelectual. Los síntomas suelen aparecer a partir de los 5 años, y como son leves es normal tardar en detectarlos, llegando incluso a la detección de algunos casos en adultos.


El Síndrome de Scheie es una patología metabolica y genética, por lo tanto heredable, pero  no tiene porque ser tratada con terapia génica. En la actualidad se realizan tratamientos con células madre de la sangre del cordón umbilical. Estas se implantan en la médula ósea y pasarán a producir macrófagos capaces de sintetizar la enzima alfa-L-iduronidasa. Con este tratamiento se neutralizan los efectos adversos futuros, al aumentarse la actividad enzimática y dejar de producir residuos en los lisosomas.

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