El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

Tratamiento para el linfoma de Burkitt con células madre

imagen de células B en el linfoma de burkitt
El linfoma de Burkitt es un tipo de cáncer del sistema linfático de tipo genético, en el que los afectados principales son los linfocitos B, y que puede ser tratado con la ayuda de células madre. El gen afectao den esta enfermedad es el gen Myc, del cromosoma 8, que pierde su función de control del crecimiento y  de la división celular. El linfoma de Burkitt es una patología oncológica rara, que afecta predominantemente a gente joven en la región de África central, ya que su forma más frecuente se asocia a la infección de un virus llamado Epstein Barr.  La infección de este virus hace que se produzcan rupturas en las cadenas de ADN y translocaciones de los cromosomas, por lo tanto crea el linfoma de Burkitt.


La forma más segura de diagnosticar esta enfermedad es hacer una biopsia de los ganglios linfáticos o de la médula osea. Los tejjidos tienen una estructura característica que un experto médico podrá detectar. Otra prueba concluyente es hacer una electroforesis de la sangre de la persona. Como las células B de Burkitt son cancerosas tienen todas las mismas cadenas pesadas de las Inmunoglobulinas y por lo tanto en la electroforesos daran una línea que no aparece si la persona está sana, o si tiene otros tipos de enfermedades como la mononucleosis infecciosa.

El tratamiento convencional es similar a otros tipos de cáncer: radioterapia y quimioterapia, para eliminar las células cancerígenas. Las células madre se emplean como un complemento muy eficaz que permite la regeneración de la médula ósea después del tratamiento. Lo que se realiza es un trasplante de células madre de la sangre de cordón umbilical de otro paciente compatible. También puede ser un trasplante autólogo (de su propio cordón umbilcal) si el niño nació sin la enfermedad genética y el linfoma de Burkiit apareció tras la infección del virus Epstein Barr. Dentro de los países "occidentales", la nación con más incidencia de esta enfermedad infantil es EEUU, siendo en España y el resto de Europa muy rara.

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