El futuro de las aplicaciones de las células madre está plagado de esperanzas para todas aquellas personas que esperan una cura a la diabetis tipo 1, el Parkinsón o una lesión de rodilla a través de la medicina regnerativa, para las personas que tras un accidente necesiten un trasplante de un órgano bioartificial e incluso para aquellos que recurren a los tratamientos de estética para evitar la caida del cabello, borrar las arrugas o moldear su figura. Pero las células madre no son sólo ricas en aplicaciones médicas en el futuro, en la actualidad existen numerosos tratamientos para enfermedades de tipo hematológico, para determinados tipos de cáncer com la leucemia y para algunas patologías genéticas o imnunológicas. En este blog tienes información contrastada de las diferentes aplicaciones de las células madre en la actualidad, tanto en humanos como en animales y de las investigaciones que se están haciendo para nuevas aplicaciones: infartos de corazón, curación de fracturas, aumentos pecho, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial... y son proyectos que ya están en vías de desarrollo. Además de la medicina regenerativa en las aplicaciones clínicas también tenemos en cuenta las terapias génicas y los tratamientos de inmunología, ya que por ejemplo el trasplante de riñones de otra persona es más eficaz si se administran células madre al mismo tiempo.

Proyecto ESNATS para reducir el sufrimiento animal

ESNATS son las siglas del proyecto científico «Embryonic Stem cell-based Novel Alternative Testing Strategies», es decir el uso de células madre embrionarias para realizar test bioquímicos como el de toxicidad, que aún se realizan en animales. El proyecto duró desde 2008 a septiembre de 2013, y durante estos 5 años ha creado un conjunto de ensayos de toxicidad en las que se usan células madre embrionarias, abarcando campos como la toxicidad reproductiva, neurotoxicidad, el metabolismo y la toxocinética. Los ensayos creados por ESNATS tienen la ventaja de que se pueden realizar con células humanas y aportan datos más precisos que los realizados con animales. Pero lo que posiblemente hará que la balanza se decante hacia el lado de reducir el sufrimiento animal eliminando los tests de toxicidad actuales es que se espera que trabajar con células madre embrionarias y los cultivos celulares derivados de estas será más barato que hacerlo con los métodos actuales.

Además los tests de toxicidad con células madre tienen un amplio marco de aplicación que va desde su utilidad en el campo de las drogas hasta el de la verificación de los efectos de las sustancias químicas e industriales. También es posible que dentro de algunas décadas estos tests se puedan aplicar no sólo a tejidos sino a órganos bioartificiales.

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